miércoles, 1 de noviembre de 2017

Tropos Literato 2017




Bases y condiciones:
1. Podrán participar del concurso literario los alumnos y ex alumnos (egresados en los últimos diez años) de todos los departamentos del I.S.P. “Dr. Joaquín V. González”.
2. El jurado de cada categoría estará integrado por tres docentes del Departamento de Lengua y Literatura. En caso de que no se pudiera conformar un jurado de estas características, los organizadores podrán convocar a otras personas que cuenten con reconocimiento dentro del ámbito específico.
3. El concurso consta de dos categorías: cuento y poesía.
4. Cada participante podrá participar, con una obra inédita, en una de las categorías.
Cuento: Tema libre. Lengua castellana. Fuente Times New Roman, tamaño 12, interlineado 1,5. Extensión: hasta seis (6) carillas tamaño A4
Poesía: Tema libre. Lengua castellana. Fuente Times New Roman, tamaño 12, interlineado 1,5. Extensión: hasta dos (2) carillas tamaño A4.
5. Presentar el texto, firmado con seudónimo, en archivo .doc o .pdf y enviarlo por mail a la dirección que figura en estas bases. Aclarar, en el cuerpo del correo, nombre, apellido y datos de contacto. El asunto del correo debe llevar el nombre de la categoría en la que se presentará el texto ("Cuento" o "Poesía").
6. Las obras se recibirán hasta el 23 de noviembre del 2017 a las 22:00 hs. La sola participación en el concurso autoriza a los organizadores a publicar las obras presentadas en el blog del certamen, troposliterato.blogspot.com.
7. La presentación de una obra en este concurso implica la aceptación, por parte del autor, de las presentes bases.
8. El jurado decidirá, para cada una de las categorías, dos menciones y un primer premio.
http://www.troposliterato.blogspot.com
Contacto: troposliterato@gmail.com

jueves, 29 de diciembre de 2016

Cuentos y Poemas ganadores - 2016

Categoría Poesía


1er premio: "Arroyo Sarandí" de Carlos Sampedro

Mención: "Cobardes" de Fernando Berton 


Jurado: Cecilia Eraso, Emiliano Orlante y Elisa Salzmann


Categoría Cuento


1er premio: "Snorkel" de Eva Bisceglia

Las manos como un ramaje nudoso, las venas azules manchando su piel blanca en fractales. Eso fue lo primero que observó Andrés cuando se acercó al ataúd de su hermano Marcos. Luego, las piernas raquíticas, la cara huesuda, el gesto de dolor que la casa de velatorios no había podido disimular.
Snorkel” es un cuento estructurado a partir de un narrador que focaliza en el protagonista masculino de manera envolvente (hay unos pequeñísimos deslices en relación con el personaje femenino, pero son casi imperceptibles o, al menos, muy ambiguos). El tema lleva al lector a sumergirse en los conflictos de un hombre que carga una "maldición" en su ADN, al igual que los otros hombres de su familia, y se enfrenta a la vida con una "fecha de vencimiento" propia limitadora. A lo largo del relato, las subjetividades se construyen sutilmente: leemos impresiones, recuerdos, sensaciones; en unos pocos momentos e imágenes, hábilmente seleccionados, se condensa todo un destino y la mirada que lo encarna. Cierra con un final al más puro estilo Chejov: "Hasta acá te cuento, lector; imaginá lo que sigue".




Mención: "El padre" de Anabella Azpeitia

Usted sabe, Roa. Los años pasan y los recuerdos comienzan a acumularse llegando al punto de sofocarnos. Frente al sutil estrangulamiento, no queda más que liberarlos. Sepa que no me es grato confesarle mis sufrimientos, pero usted sabrá hacer con ellos lo que mejor considere. Ya no me quedan hijos. El que tenía me fue arrebatado, súbitamente como me fue otorgado. La vida tiene esas cosas, da esas vueltas que resultan inexplicables.

El padre” es una reescritura en versión libre del cuento "El baldío", de Roa Bastos, al que rinde homenaje en esa segunda persona, Roa, a quien el narrador cuenta su historia. El relato crea un marco detallado e interesante para la historia y transformándola totalmente mediante el recurso de la duplicación de la relación padre-hijo, por un lado, y el de la pérdida del "hijo" encontrado, por el otro. Ambos se entroncan de manera consistente con las características elegidas para delinear al protagonista: un sujeto que vive de la ilegalidad y que en cualquier momento puede ganarlo o perderlo todo, porque está acostumbrado a no tener nada. Encontramos un texto "clásico y moderno" al mismo tiempo: clásico por los recursos y moderno por la temática, pensada desde lo local, pero absolutamente ligada a los sectores desfavorecidos de cualquier lugar del mundo, del siglo pasado a la actualidad.



Mención: "Clarita" de Leandro Montaña 

Clarita los veía subir desde su balcón. Eran como pequeños pajaritos transparentes, o más bien como fragmentos de ese papel con el que nos limpiamos la nariz. Pasaban en bandada a veces, otras eran dos o tres los que subían, y también estaban los días en que no pasaba ninguno.

Clarita” es un relato imbuido de una mirada infantil, asombrada, que se abre en el inicio y la lleva en un impecable derrotero hasta el final. Su narrador focaliza en los personajes de Clarita y Briana y, en cierto modo, las aúna. Escuchamos sus voces, pero también las de los "chismosos" del barrio, mediante un uso sugerente del discurso indirecto libre. El relato ingresa al fantástico sin altisonancias, con naturalidad, forzando los límites sin buscar la sorpresa fácil y diluyendo las fronteras entre las miradas subjetivas y el mundo real y concreto que efectivamente habitan los personajes. 

Jurado: María Eugenia Alcatena, Silvina Chauvín y Cecilia Magadán








miércoles, 26 de octubre de 2016

Tropos Literato 2016


Bases del concurso:
1. Podrán participar del concurso literario los alumnos y ex alumnos (egresados en los últimos diez años) de todos los departamentos del I.S.P. “Dr. Joaquín V. González.”.

2. El jurado de cada categoría estará integrado por tres docentes del Departamento de Lengua y Literatura. En caso de que no se pudiera conformar un jurado con estas características, los organizadores pueden convocar a otras personas que cuenten con reconocimiento en el ámbito específico.

3. El concurso consta de dos categorías: cuento y poesía.

4. Cada participante podrá participar, con una obra inédita, en una de las categorías.

Cuento: Tema libre. Lengua castellana. Fuente Times New Roman, tamaño 12, interlineado 1,5. Extensión: hasta seis (6) carillas tamaño A4

Poesía: Tema libre. Lengua castellana. Fuente Times New Roman, tamaño 12, interlineado 1,5. Extensión: hasta dos (2) carillas tamaño A4.

5. Presentar el texto, firmado con seudónimo, en archivo .doc o .pdf y enviarlo por mail a la dirección que figura en estas bases. Aclarar, en el cuerpo del correo, nombre, apellido y datos de contacto. El asunto del correo debe llevar el nombre de la categoría en la que se presentará el texto ("Cuento" o "Poesía"). 

6. Las obras se recibirán hasta el 20 de noviembre del 2016 a las 22:00. La sola participación en el concurso autoriza a los organizadores a publicar las obras presentadas en el blog del certamen, troposliterato.blogspot.com.

7. La presentación de una obra en este concurso implica la aceptación, por parte del autor, de las presentes bases.

8. El jurado decidirá, para cada una de las categorías, dos menciones y un primer premio.

Contacto: troposliterato@gmail.com

sábado, 19 de diciembre de 2015

Cuentos y Poemas ganadores - 2015

Categoría Poesía


1er premio: "Deambular" de Gabriela Rakovstky

1ra mención: "En la oscuridad" de Guido Delía

2da mención: "En tu puño" de Luciana Sol Baraldini

Jurado: Susana Aime, Nora Fragasso y Edgardo Pígoli.


Categoría Cuento


1er premio: "Los hermanos Reinoso" de Fernando Ariel Medina. 
Reseña: En esta suerte de desdoblamiento, el relato se desarrolla entre un hermano modelo y otro que sufre por no serlo. Todo narrado por un narrador que se identifica con ambos: con Mariano por su simpatía, don de gente y descaro; con el otro, por su desmesura auténtica, sin dobleces. La muerte sorprende a Mariano en el mar; César, el otro, añorando ser como su hermano; el narrador, reflexionando sobre la valentía de César por atreverse a ser él mismo. Entre las viñetas de los dos personajes, una lengua poderosa, casi novelesca se abre y deja ver el calendario de un de una villa turística entrerriana que ofrece a sus hombres un trabajo como embarcados en el río y un instante de gracia pagana en carnaval.

2do premio: "Chica para armar" de Eva Bisceglia
Reseña: El tópico de la mujer idealizada atraviesa este cuento en el que un joven ve truncadas sus esperanzas de amor al darse cuenta de que no ama a su pareja. Es entonces cuando va armando progresivamente una mujer con trozos desperdigados de cuerpo que va encontrando por la calle hasta lograr su mujer ideal. En la vuelta a la ciudad tras los rastros de su chica ideal, el joven oficinista de este cuento opone al decepcionante cuerpo en gestación que crece en su mujer, otro cuerpo, que va guardando en su mochila y apenas supera los límites de su fantasía erótica: la nariz, “pequeñita, blanca, redonda”, un “ojo verdoso, más lindo incluso de lo que yo me imaginaba”. En “Chica para armar”, los cuerpos en pugna y gestación que tironean del muchacho constituyen un pequeñísimo inventario del amor.

1ra mención: "Acción inconsciente" de Andrés Miguel Ciszko
Reseña: “Un hombre, un poco distraído, decide tomar el tren hacia su trabajo, entusiasmado por el clima agradable”. Así empieza “Acción inconsciente”, como si contara un argumento para un cuento, no un cuento. Todo lo que sigue son variaciones literales, derivadas y desmarcadas de esos dichos con que las instituciones (guardas, policías, funcionarios judiciales, partidos políticos) interpelan a un hombre. El procedimiento es kafkiano, pero no en el sentido existencial que se le asigna al término, sino por la risa seria que la imaginación literaria puede sacarle a la lengua de las burocracias, cuando insiste en sus procedimientos sin saber exactamente a dónde va.

2da mención: "El bebé de Rosa María" de Celia Gasol
Reseña: Al explicar sus preferencias narrativas por los pueblos chicos, Stephen King pondera el sentido de solidaridad de las pequeñas ciudades de Estados Unidos. “Pero todavía cabe plantearse”, dice, “la cuestión de si el re­sultado de esa cooperación es siempre el bien común”. Pueblos chicos, familias, consorcios: la fuente del horror. Adaptación criolla del clásico de terror de Roman Polanski, “La bebé de Rosa María”, que no es un cuento de terror, toma la premisa de la siniestra vecindad de los parientes cuando “la luz de la vida [prendió] en el vientre de la quinceañera y todo el conglomerado familiar entró en convulsión”. El plan que emerge del “simposio” familiar es costumbrista: endilgarle el embarazo a quien esté en condiciones civiles de portarlo. Las frases del relato, en cambio, gozan de un humor indiferente y elegante.

Jurado: Guadalupe Salomón, Fernanda Cano y Mónica Nasif.








lunes, 19 de octubre de 2015

Tropos Literato 2015



Bases del concurso:
1. Podrán participar del concurso literario los alumnos y ex alumnos (egresados en los últimos diez años) de todos los departamentos del I.S.P. “Dr. Joaquín V. González.”.

2. El jurado de cada categoría estará integrado por tres docentes del Departamento de Lengua y Literatura. En caso de que no se pudiera conformar un jurado con estas características, los organizadores pueden convocar a otras personas que cuenten con reconocimiento en el ámbito específico.

3. El concurso consta de dos categorías: cuento y poesía.

4. Cada participante podrá participar, con una obra inédita, en una de las categorías.

Cuento: Tema libre. Lengua castellana. Fuente Times New Roman, tamaño 12, interlineado 1,5. Extensión: hasta seis (6) carillas tamaño A4

Poesía: Tema libre. Lengua castellana. Fuente Times New Roman, tamaño 12, interlineado 1,5. Extensión: hasta dos (2) carillas tamaño A4.

5. Presentar el texto, firmado con seudónimo, en archivo .doc o .pdf y enviarlo por mail a la dirección que figura en estas bases. Aclarar, en el cuerpo del correo, nombre, apellido y datos de contacto. El asunto del correo debe llevar el nombre de la categoría en la que se presentará el texto ("Cuento" o "Poesía"). 

6. Las obras se recibirán hasta el 6 de noviembre del 2015 a las 22:00. La sola participación en el concurso autoriza a los organizadores a publicar las obras presentadas en el blog del certamen, troposliterato.blogspot.com.

7. La presentación de una obra en este concurso implica la aceptación, por parte del autor, de las presentes bases.

8. El jurado decidirá, para cada una de las categorías, dos menciones y un primer premio.

Contacto: troposliterato@gmail.com

jueves, 24 de octubre de 2013

Tropos Literato 2013



 Bases del concurso:

1. Podrán participar del concurso literario los alumnos y ex alumnos (egresados en los últimos diez años) de todos los departamentos del I.S.P. “Dr. Joaquín V. González.”.

2. El jurado de cada categoría estará integrado por tres docentes del Departamento de Lengua y Literatura. En caso de que no se pudiera conformar un jurado con estas características, los organizadores pueden convocar a otras personas que cuenten con reconocimiento en el ámbito específico.

3. El concurso consta de cuatro categorías: cuento, poesía, ensayo y fotografía.

4. Cada participante podrá participar, con una obra inédita, en una de las categorías.

Cuento:
Tema libre. Lengua castellana. Fuente Times New Roman, tamaño 12, interlineado 1,5. Extensión: hasta seis (6) carillas tamaño A4

Poesía:
Tema libre. Lengua castellana. Fuente Times New Roman, tamaño 12, interlineado 1,5. Extensión: hasta dos (2) carillas tamaño A4.

Ensayo: Temática relacionada con la literatura y las ciencias del lenguaje (no excluyente). Lengua castellana. Fuente Times New Roman, tamaño 12, interlineado 1,5. Extensión: hasta diez (10) carillas tamaño A4.










Fotografía: Temas sugeridos: una figura retórica a elección; nuevas miradas de lo cotidiano (no excluyentes). Formato 20 x 30 cm (30x30 si son cuadradas). 600ppi el lado mayor en digital. Papel fotográfico, cartulina ilustración o similar.

5. Presentar el texto o foto, junto a cuatro copias, en un sobre cerrado firmado con seudónimo.










En el frente del sobre, escribir a qué categoría pertenece la obra. Dentro del sobre, incluir otro donde figuren los siguientes datos: nombre y apellido, profesorado, seudónimo, teléfono y mail de contacto. Además, enviar la obra a la dirección de mail troposliterato@gmail.com. En caso de archivos superiores a 25 MB, utilizar servidores de almacenamiento de archivos en línea (Dropbox, Google Drive, etcétera).
6. Las obras se recibirán hasta el 15 de noviembre del 2013 en la caja destinada a tal fin que se encontrará en el 8vo piso. La sola participación en el concurso autoriza a los organizadores a publicar las obras presentadas en el blog troposliterato.blogspot.com.
7. La presentación de una obra en este concurso implica la aceptación, por parte del autor, de las presentes bases.

Contacto: troposliterato@gmail.com

domingo, 30 de diciembre de 2012

Cuentos y poemas ganadores 2012


Fénix
     Me enredo;
en la brisa nocturna
me pierdo.

     Clamando;
a través del bosque
en silencio.

     Así es como muero.


           ***

El viaje más largo

De intentarlo, sudan los escalones sobre los que paseas.
Absorbes el tiempo que se detiene en tus ojos,
como quién sacude un árbol hasta vaciarlo.
Suspiras y el mundo que emanas
se parece al silbido híbrido del otoño por llegar.
Te colmas de razón de vez en cuando;
aún no sabes el destino que otorgarle
al sinsabor de tus sueños encallados mar adentro.
Deseas partir, más de lo que un realista debe desear;
las botas listas, valijas en mano…
Una colección de sellos suscita una sonrisa en tus labios.
Desde siempre conoces las garantías de los exilios.
Tus pupilas se aferran al despliegue familiar de las aves migratorias.
Desciendes,
recorres el infinito resurgir de los instantes acumulados tras los años.

Calma.

La arena tibia sacudiéndote la espalda te despierta de aquel sueño.
La irrelevancia se ha percudido en tu tez oscura.
Mientras, te mientes para no detenerte.
Sufres por aquellos ojos que te han suplicado alguna vez.
Pero la bruma se espesa y los rostros se agotan en el olvido.
Amas, lo sabes.
Eres el tenaz reflejo de la dulce mirada del deseo.
Te sacuden los recuerdos de todos los labios
que has olvidado en el silencio.
Un ceño fruncido, la mirada profunda,
el despliegue de los surcos tras el amor.


***

Becuz



-       Mmm.
-       Vale, soy yo. ¿Estás despierta?
-       ¡No! ¿Qué hora es?
-       Las cuatro.
-       ¿Qué pasa, Lau? ¿Estás bien?
-       No puedo dormir.
-       Lau, tengo que dormir…
-       Tuve un sueño, Vale.
-       Ya sé, Lau. Mira la tele, anda a caminar.
-       ¿A caminar? ¿Estás loca?
-       No sé, Lau. Dibujá. O escribilo y mañana me contas.
-       ¿Puedo ir a tu casa?
-       Ya te dije que no el otro día. Voy a cortar, Lau. Anda a dormir.
-       Pero Vale…
-       Chau Lau. Te quiero. Corto. Chau.
Y se corta la comunicación.
Laura está recostada en la cama con el celular en la mano. Cuando se cansa de observar el brillo de la pantalla se incorpora en la cama y no enciende la luz. Se queda un instante adónde está, sentada tomándose las rodillas. Las líneas de luz que se filtran a través de las rendijas de la persiana se proyectan sobre la pared y parte de su cara. Se acomoda la remera de Sonic Youth que usa para dormir y se levanta de la cama. Va descalza hasta la cocina, abre la heladera y agarra una manzana. Vuelve a la cama con la manzana y se sienta contra la pared.
Siempre había querido romper con la normalidad. Y cuando le ofrecieron hacer una nota para una revista de proyectos musicales de la facultad no lo dudó. El problema eran las fotografías. El chico que había ido a la casa para hacerle la entrevista le dijo que unas fotos estarían bien para ilustrar la nota. Se encontró a sí misma, a la chica a la que tanta indiferencia le daba la superficialidad del mundo, con deseos de echarse a perder por completo. La decisión de aceptar las fotos había sido motivada por una idea clara. La idea de que el desarrollo personal dirigido por la voluntad, el esfuerzo, la imaginación, era la única forma de proyectarse. Y salir en una revista era una oportunidad que no podía dejar pasar. Pero desde que la fotografía salió publicada, Laura había notado un cambio perceptible en su actitud. Le daba rechazo que se le acercaran personas completamente desconocidas en las reuniones o que sus amigos y conocidos hicieran comentarios sobre sus labios sensuales o sus hermosos ojos verdes. Nunca había pensado en la suavidad de sus hombros ni en la tranquilidad de su sonrisa, no en esos términos, al menos.
Laura termina la manzana y va hacia el patio. Es una noche de estrellas. La luna no se ve pero sí su resplandor. Laura tiene los antebrazos tatuados con dibujos que ella misma diseñó. En el izquierdo un árbol: una araucaria dibujada en un estilo simple y líneas precisas. En el derecho, un pez: una carpa oriental dibujada con especial cuidado y exactitud en los detalles. Laura se observa los antebrazos mientras intenta comprender cómo suceden las cosas, las decisiones y los caminos divergentes, que son tan insondables como las múltiples posibilidades planteadas por la física cuántica. La otra noche, viendo un documental sobre la supuesta evolución de las primeras formas de vida en la Tierra, Laura había llegado a la conclusión de que si todo era una sucesión de hechos fortuitos nada tenía que hacer respecto a las decisiones que ella misma pudiera tomar. En consecuencia, creía que tomar decisiones era importante y que al mismo tiempo no había forma de evitarlas. Encontraba en esta dualidad un desafío interesante. Si se le había otorgado la oportunidad de advertir esta situación, entonces tenía que haber alguna esperanza. Si la naturaleza se había desarrollado sin la incidencia de una conciencia dirigida, ella misma podría jugar con la realidad de sus conductas para posicionarse en otra realidad que le permitiera ser otra posible.
         Laura ahora vuelve a la habitación y busca un grabador de periodista que guarda en el cajón de la mesa de luz. Lo encuentra y comprueba que funcione. Presiona Rec. Graba unas palabras.
-       Imposible. Estallido. Brillante. Zapatilla. Respiración.
Stop. Rewind. Play.
-       Imposible. Estallido. Brillante. Zapatilla. Respiración – dice la voz en el grabador.
Una voz que no es su voz. Una voz para los demás. Como la imagen de la fotografía en la revista. Una imagen para los demás. Se pregunta cómo sería jugar con las posibilidades. Cómo sería hacer lo que no haría nunca en circunstancias normales. Ser una y ser otra. Crear un nuevo orden de pautas para oponer a la realidad visible. Enciende el grabador, presiona Rec.
-       Prenatural –dice.
Stop.
Se aburre del grabador y lo deja en el suelo. Enciende el amplificador. La guitarra eléctrica está conectada.  Conecta los auriculares y se cuelga la guitarra. El pequeño punto de luz rojo del amplificador sobresale en la oscuridad de la habitación. Laura toma una púa y empieza ensayar los acordes disonantes acostumbrados. En la habitación no se oye más que el rasgueo sobre las cuerdas. El sonido viaja en su interior en ondas eléctricas a través de los auriculares. En el sueño se veía a ella misma en un gran afiche publicitario de una importante marca de cosméticos. Un gran letrero reproducido una y mil veces en distintas partes de la ciudad. Y en un momento una voz reconocida y a la vez extraña, proveniente de ningún lugar, repetía “becuz, becuz, becuz”, con insistencia. Laura recuerda este detalle mientras se mueve al ritmo de sus acordes imposibles, parada en la oscuridad en el centro de la habitación con la guitarra colgada.
Vuelve a tomar el grabador y graba:
-       Becuz. Becuz. Becuz. Becuz –en diferentes entonaciones.
Luego conecta el pedal delay. Lo enciende y acerca el grabador al micrófono de la guitarra. Presiona play y la voz grabada ahora le parece reconocible, es la voz del sueño, su voz, ¡la voz para los demás! El micrófono de la guitarra toma el sonido del grabador y el efecto delay hace multiplicar las distintas entonaciones de la palabra becuz en un infinito sonoro que aturde a Laura y la llena de excitación. Los paisajes sonoros en su interior comienzan a alejar la sensación del sueño. Las voces se proyectan multiplicadas becuz becuz becuz y Laura le agrega distorsiones y chasquidos que se comienzan a fundir con las palabras en una pared de ruido infernal. Entonces decide desenchufar los auriculares y el sonido surge en toda su magnitud en la habitación. Sube el volumen del amplificador casi al máximo en un trance de ruidos y rebotes sonoros becuz becuz becuz, va hasta la cama sin dejar la guitarra y se para sobre el colchón, atravesada por los rayos de luz provenientes de la calle y que se filtran por la persiana. Hasta que oye que alguien golpea la puerta con fuerza y decide bajar de la cama de un salto y apagar el amplificador. Se recompone unos segundos, enciende la luz y abre la puerta.
-       ¡Estás loca, pendeja! –le grita un hombre alto con una expresión de odio en la cara.
-       Sí –le dice Laura.
-       ¡Ehhh! ¿Cómo vas a hacer este ruido a esta hora? ¡Estás loca!
-       Sí –le vuelve a decir Laura.
-       Escuchame una cosa, pendeja –el hombre la señala con un dedo-, si llegas a volver a…
-       Vayase a la mierda –le dice Laura y le cierra la puerta en la cara.
El hombre vuelve a golpear la puerta con violencia y por un momento Laura comprende que las cosas se pueden complicar. Sin embargo, ante la indiferencia de Laura el hombre parece abandonar todo intento y desparece con sus insultos. Laura enciende la luz del baño, va hasta el botiquín y se mira un instante en el espejo. Tiene ojeras y una mueca de felicidad. Observa que tiene dos uñas rotas, le sangran los dedos. La sangre gotea sobre la loza del lavatorio y estalla en filamentos al contacto con el agua. Abre la canilla y se enjuaga las uñas. Luego se aplica agua oxigenada y se venda los dedos con una gasa. Apaga las luces del baño y de la habitación. Se acerca a la ventana y espía por la persiana. La calle está vacía y quieta, como una imagen de ensueño saturada en color naranja. Va hacia la cocina y se sirve un vaso de agua de la canilla. Después se acuesta en la cama, se da vuelta hacia la pared y se duerme.


***
Emilito



Bueno, está bien, te lo concedo. Emilito es circunspecto, discreto, reservado hasta la

exageración; casi se podría decir que sufre de autismo, pero no tiene nada de eso. Es apenas

un niñito zombie. ¿Por eso no merecía ser adoptado? ¿Sabés por todo lo que pasó? ¿Sabés los

abandonos que sufrió? No tenés idea, ¿no es cierto? Deberías respetarlo mínimamente.

Vos conocés todos los trámites que hicimos, no hace falta que te lo recuerde. Diez años en

el trámite de adopción, diez, apenas uno menos de los que llevamos de casados. El anhelo que se

nota en los ojos de la Fabiana cada vez que lo mira... Y eso que el pibe no hace mucho, no se mueve

como un nene de los que conocemos, para nada. Está parado ahí, mirando hacia el cielo, se balancea

un poco, se babea. ¿Y? ¿Por eso tenemos que discriminarlo? ¿A vos te mordió, te persiguió con los

brazos extendidos hacia adelante? No, ¿no es cierto? ¿Entonces? ¿Qué más explicación querés? Vas

a tener que aceptarlo como un miembro más de la familia. Y heredará todo, porque ya el juez nos

otorgó la adopción plena. Te guste o no, le parezca bien a la sociedad o no, qué nos importa. Que

hagan todas las marchas y escraches que quieran. Que vengan todos los medios que quieran, manga

de hijos de puta, por qué no se van a filmar el orto. Bueno, perdón, me termino sacando. Qué querés

también, diez años de trámite, y cuando por fin lo logramos, estos pelotudos que tenemos como

vecinos se vienen a hacer los no sé qué, hijos de puta.

A lo mejor vos y todos estos querían que hiciéramos una adopción como ellos o vos

mismo la hubieras hecho. No, eso con nosotros no va. Nada de adornar jueces ni andar haciendo

beneficencia con esas pendejas que te dan a su pibe por dos bolsas de arroz. Después qué le

decíamos al pibe: “No, mirá, sos un fracasado y un infeliz porque tu madre biológica era una nena

de 11 años violada por su tío alcohólico, y toda esa familia de desclasados y animales te dejaron

en nuestra casa a cambio de una tarjeta para viajar en colectivo”. Y qué íbamos a hacer entonces,

eh, contáme. Nosotros siempre con la verdad, siempre. A la verdad no hay que temerle, carajo. Sí,

nuestro hijo es zombie. Te repito, ¿lo viste andar por la vereda gritando que le apetece un cerebro

Pero por favor, al que no le guste se puede ir bien a la mierda, o a donde putacarajo

quiera. ¿Te acordás con qué ilusión empezamos el trámite? Y sí, no tuvimos hijos y no nos

quedamos llorando por eso. Salimos a buscar un hijo adoptivo. O vos te salteaste la clase de

Historia donde explican que en las sociedades griegas y romanas era lo más común. César adoptó a

Bruto, te recuerdo, y así le pagó ese pendejo malaprendido. Nosotros adoptamos al Emilito, quien,

así como lo ves, a veces nos sonríe, a veces hasta parece que nos está mirando. Nos cansamos de

ver en el juzgado a las otras familias, que salían con hermosos bebés, rozagantes, llorando todos de

emoción o vaya a saber de qué. Y nosotros seguíamos en esa cola infame. Todas las veces que nos

citaban al juzgado preparábamos la habitación, salíamos con el bolso explotando de ropita, de

pañales, con la mamadera llena de leche maternizada, calentita dentro de su termo, hasta con los

formularios de la obra social para inscribir al nuevo beneficiario. Hijos de puta. El juez, los otros

adoptantes, y todos los empleados de ese juzgado de mierda. Sí, se nos reían. Vos lo sabés. Se nos

cagaban de risa. Por nuestra obstinación, tal vez. Vimos empleados ingresar, crecer en sus puestos,

y salir del juzgado como secretarios de otro juzgado. Los vimos emparejarse, los felicitamos en sus

casamientos, asistimos a todas sus vidas de mediocres oficinistas, burócratas de la justicia de

mierda que la sociedad sabe darnos. Ojalá les caiga un rayo en el orto a todos, desde el juez hasta el

policía de la puerta. A ese lo tengo bien junado, hasta parecía que arreglaba los francos para estar

siempre cuando nos tocaba ir a nosotros. Lo vimos volverse calvo y arrugarse todo, pero jamás

abandonó esa sonrisa socarrona cuando nos abría la puerta.

Y todos nos decían cómo debíamos manejarnos. Que la vecina de una tía fue con unas

monjas de Entre Ríos, que la hija de un amigo del pariente del verdulero llevó un escribano a la

sala de partos de una villa, y qué se yo cuánta basura junta. Claro, después anotan a los bebés como

propios y listo. Pero qué le dicen cuando el pibe empieza a ver que no existen fotos de la madre

embarazada, ¡qué mierda le dicen! Empiezan a inventar boludeces hasta que en un momento la

verdad sale a la luz. ¿Y? ¿Dónde queda la familia y toda su hipócrita construcción de célula de la

sociedad basada en la verdad, la honestidad, el amor? ¿Cómo queda ese pendejo, eh? ¿Les parece

lógico? A nosotros no. Y acá está el Emilito, a su manera feliz, nuestro hijo zombie.

Investigamos mucho el tema cuando entendimos que ese malnacido del juez nos estaba

diciendo la verdad. Lo fuimos a visitar al hogar un montón de veces. Ahí los pibes zombies

viven tranquilos, caminan por el parque lentamente, a veces se chocan entre ellos, pero siguen su

camino sin pelearse, en paz, en una armonía que deberíamos envidiar. Cómo nos indignaban esos

paredones, esas rejas electrificadas. Hijos de puta, cada tanto un pibe no se daba cuenta y en su

vagar feliz y despreocupado se topaba con una reja que le daba una descarga que ya quisieran tantas

industrias del país para sostener su alocada producción de objetos inútiles. A lo mejor no te acordás

que salió en los diarios lo que pasó aquella tarde en que un sabotaje que hicieron los miembros de

la empresa eléctrica contra el gobierno dejó sin energía a toda la provincia. Esa tarde luminosa los

pibes chocaban felices contra las rejas, por primera vez sin ser rechazados por esa quemante fuerza

invisible. Y un par se salieron, viste. Los vecinos empezaron con sus quejas de siempre: que andan

comiendo gente, atacando a inocentes, mordiendo discapacitados, que si uno te agarra no te morís,

sino que quedás zombie también. Pero por qué no se callarán, manga de ignorantes. ¿Lo ves a

nuestro Emilito? Mirálo bien, ¿te parece un caníbal?

Es verdad que existen zombies así, pero son los menos. Les agarra como una rabia, como

una especie de hidrofobia zombie. Se vuelven locos, les sale espuma por la boca, y todo eso.

Pero los pocos casos que se registraron fueron investigados científicamente, y la conclusión es

terminante: esa rabia les viene cuando perciben la hostilidad del humano no zombie. ¿Entendés?

Ellos también buscan amor. Todos esos zombies asesinos, terroríficos y repelentes son inventos

de las películas. Siempre los poderosos buscan meternos la misma idea: el diferente es peligroso,

matémoslo. Y creéme que la industria del cine está en manos de los poderosos de este mundo. ¿Vos

querés matar a mi Emilito, le querés clavar una estaca en un ojo, le querés reventar el cráneo a

balazos? Mirálo te digo, ni se movió en todo este rato.

Hay imbéciles que dicen que tienen olor, que no se lavan, qué se yo cuántas cosas más.

Claro que tienen olor, ¿vos no? Probá no ponerte desodorante un día. A mitad de la mañana vas a

tener el olor de tres Emilitos juntos. No se sabe si los zombies son muertos o qué, y qué importa.

Basta con eso de andar etiquetando a la gente. Lo único importante es si son malas o buenos

personas. Y el Emilito es una excelente persona. Y no, no habla, no da discursos, no mira tele,

qué se yo. Tampoco rompe las cosas de la casa, o nos falta el respeto, o está tirado en la esquina

chupando cerveza, o fuma drogas, viste. Hay que verle el lado bueno a las cosas, no te parece. Es

un encanto, Fabiana está felicísima. Le dijimos a Mariela que se quede todo el día, ahora nos limpia

la casa, y también se ocupa del Emilito. Lo baña, lo cambia, le cepilla los dientes, una divina. Se

llevan rebién. Ella lo va llevar a la escuela, mañana lo va a anotar. Con la combi nos va a salir un

poco caro, pero bueno, todo sea por la educación de nuestro hijo, que es lo más importante que

podemos dejarle. Y que se les ocurra discriminármelo, te juro que primero les hago un juicio y

después les prendo fuego la escuela con todos los pibes adentro.

No, no, no come mucho. Casi te diría que no come nada. Me parece que no lo necesita.

Las webs de crianza de zombies concuerdan en que si no quiere comer, que no coma. No lo puedo

obligar, y no lo voy a obligar, que crezca en total libertad. Libertad, amor y educación. Siempre

soñamos en que eso es lo único que le daríamos a nuestro hijo, cuando lo tuviéramos. Fabiana leyó

centenas de libros sobre bebés y niños: todo Winicott, todo Dolto, todo Bucay. Compró los DVD de

Socolinsky y hasta se anotó en los cursos intensivos de una tal Gutman. Digamos que tenemos bien

planeado lo que hacemos con Emilito. Y no nos trae ningún problema. Si no se quiere acostar, que

no se acueste. Si no quiere mirar la tele, que no la mire. O me vas a decir que esos pibes que roban y

matan no se acostaban cuando sus padres o quienes los criaban se lo ordenaban.

Mirálo cómo se asoma a la ventana. Es una cosa de locos, bonito como él solo. Se

pasa varias noches así. Mira al cielo, como si contara las estrellas. Pero, claro, acá, en medio

de la ciudad, qué va a contar, pobrecito. Le pusimos una barrera de smog, polución, toda la

contaminación posible para que un pibe soñador y sensible como el Emilito no pueda mirar las

estrellas. Apenas si se ven una o dos. Ya lo vamos a llevar al campo, o las montañas, para que vea

todas las estrellas que quiera, ¡se va a volver loco! Si parece que me escuchó, mirá como levanta el

Pará, qué es eso. Parece un camión que se acerca. ¡No, Fabiana, no es nada, es un camión!

Está mirando la novela. ¡Ya sé que está vibrando todo, quedate tranquila, por dios! Pero la puta

madre, qué mierda es eso, mirá cómo tiemblan los vidrios. ¡Pará, Emilito, dónde vas! ¡Salí de

la ventana! ¡Salí, salí, salí! ¡Ay, la concha de la lora, me clavé un vidrio en el ojo! ¡Qué, no te

entiendo, Fabiana! ¡Cómo que salió volando! ¡No, él no rompió la ventana, solamente se acercaba

cuando temblaba todo! Vamos al patio, vamos a ver si el Emilito se cayó para afuera. ¡No, no. no!

¡Emilito, Emilito! ¡Vení, mi amor, agarrálo de la pierna! ¡Vos también, ayudáme! ¡No, no, pará

Emilito, parááááááá! ¡Se va, se va, agarrálo! ¡No, nooooo, Emilitoooooooo! ¡Sí, ya sé que es un

plato volador, pelotudo, ya sé, ya lo sé! ¡Juez hijo de puta, hi-jo-de-mil-pu-tas! ¡No era zombie, nos

mintió otra vez, se nos cagaron de risa otra vez! ¡Cómo mierda no nos dimos cuenta de que era un