jueves, 29 de diciembre de 2016

Cuentos y Poemas ganadores - 2016

Categoría Poesía


1er premio: "Arroyo Sarandí" de Carlos Sampedro

Mención: "Cobardes" de Fernando Berton 


Jurado: Cecilia Eraso, Emiliano Orlante y Elisa Salzmann


Categoría Cuento


1er premio: "Snorkel" de Eva Bisceglia

Las manos como un ramaje nudoso, las venas azules manchando su piel blanca en fractales. Eso fue lo primero que observó Andrés cuando se acercó al ataúd de su hermano Marcos. Luego, las piernas raquíticas, la cara huesuda, el gesto de dolor que la casa de velatorios no había podido disimular.
Snorkel” es un cuento estructurado a partir de un narrador que focaliza en el protagonista masculino de manera envolvente (hay unos pequeñísimos deslices en relación con el personaje femenino, pero son casi imperceptibles o, al menos, muy ambiguos). El tema lleva al lector a sumergirse en los conflictos de un hombre que carga una "maldición" en su ADN, al igual que los otros hombres de su familia, y se enfrenta a la vida con una "fecha de vencimiento" propia limitadora. A lo largo del relato, las subjetividades se construyen sutilmente: leemos impresiones, recuerdos, sensaciones; en unos pocos momentos e imágenes, hábilmente seleccionados, se condensa todo un destino y la mirada que lo encarna. Cierra con un final al más puro estilo Chejov: "Hasta acá te cuento, lector; imaginá lo que sigue".




Mención: "El padre" de Anabella Azpeitia

Usted sabe, Roa. Los años pasan y los recuerdos comienzan a acumularse llegando al punto de sofocarnos. Frente al sutil estrangulamiento, no queda más que liberarlos. Sepa que no me es grato confesarle mis sufrimientos, pero usted sabrá hacer con ellos lo que mejor considere. Ya no me quedan hijos. El que tenía me fue arrebatado, súbitamente como me fue otorgado. La vida tiene esas cosas, da esas vueltas que resultan inexplicables.

El padre” es una reescritura en versión libre del cuento "El baldío", de Roa Bastos, al que rinde homenaje en esa segunda persona, Roa, a quien el narrador cuenta su historia. El relato crea un marco detallado e interesante para la historia y transformándola totalmente mediante el recurso de la duplicación de la relación padre-hijo, por un lado, y el de la pérdida del "hijo" encontrado, por el otro. Ambos se entroncan de manera consistente con las características elegidas para delinear al protagonista: un sujeto que vive de la ilegalidad y que en cualquier momento puede ganarlo o perderlo todo, porque está acostumbrado a no tener nada. Encontramos un texto "clásico y moderno" al mismo tiempo: clásico por los recursos y moderno por la temática, pensada desde lo local, pero absolutamente ligada a los sectores desfavorecidos de cualquier lugar del mundo, del siglo pasado a la actualidad.



Mención: "Clarita" de Leandro Montaña 

Clarita los veía subir desde su balcón. Eran como pequeños pajaritos transparentes, o más bien como fragmentos de ese papel con el que nos limpiamos la nariz. Pasaban en bandada a veces, otras eran dos o tres los que subían, y también estaban los días en que no pasaba ninguno.

Clarita” es un relato imbuido de una mirada infantil, asombrada, que se abre en el inicio y la lleva en un impecable derrotero hasta el final. Su narrador focaliza en los personajes de Clarita y Briana y, en cierto modo, las aúna. Escuchamos sus voces, pero también las de los "chismosos" del barrio, mediante un uso sugerente del discurso indirecto libre. El relato ingresa al fantástico sin altisonancias, con naturalidad, forzando los límites sin buscar la sorpresa fácil y diluyendo las fronteras entre las miradas subjetivas y el mundo real y concreto que efectivamente habitan los personajes. 

Jurado: María Eugenia Alcatena, Silvina Chauvín y Cecilia Magadán








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